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Escoba de 15: captura y cuenta en la mesa

La escoba de 15 se juega con baraja española y una mesa con cartas al centro. No es póker: no hay ciegas. No es blackjack: no pides carta al crupier. Capturas sumando quince. Si te llevas todas las que hay en la mesa, anotas una escoba.

Las mesas chilenas no usan un único reglamento impreso. Antes de repartir hay que dejar por escrito —o al menos dicho en voz alta y repetido— cuántos jugadores, hasta cuántos tantos se juega y cómo se puntúan oros, siete de oros y cartas. Esta guía cubre la captura, que sí se reconoce, y marca dónde las casas se pelean.

El mazo y lo que queda fuera

Se usa baraja española. En la versión más habitual para esta familia de juegos se juega con 40 cartas: del 1 al 7, sota, caballo y rey, sin ochos ni nueves. Si tu mazo trae 48 o 50, saca las que el grupo no va a usar. Un ocho olvidado en el mazo rompe la cuenta de quince.

Valores para sumar: el as vale 1, las cartas 2 a 7 valen su número, sota 8, caballo 9, rey 10. Ese es el convenio extendido para la suma de captura. Si alguien quiere otra equivalencia, no empieces la mano: no hay forma de arbitrar a mitad de baza.

Jugadores: dos, tres o cuatro. Con cuatro se puede jugar por parejas, sentados alternados. Eso también se dice antes. Una pareja improvisada después de la primera escoba es trampa o, como mínimo, un cambio de contrato.

La mesa inicial

Se reparte un número fijo de cartas a cada persona y se dejan varias boca arriba en el centro. El número exacto varía según jugadores; lo estable es que el centro no quede vacío al empezar y que todas las cartas visibles se puedan capturar desde el primer turno.

Si las cartas iniciales del centro ya suman combinaciones de quince entre sí, algunas mesas las rehacen porque “la mesa vino hecha”. Otras las dejan. Acuérdalo. No es un detalle estético: cambia quién se lleva la primera captura.

El resto del mazo queda cubierto para ir reponiendo la mano después de cada turno, hasta que se agote.

El turno: una carta, una captura o un descarte

En tu turno juegas una carta de la mano hacia la mesa. Puedes:

No se “pide” carta extra en el mismo turno. No se cambia la carta una vez tocada la mesa, salvo que la casa tenga una regla de carta vista y la haya dicho antes.

La captura puede ser una sola carta (tu 7 y un 8 de sota, por ejemplo) o un grupo que suma el resto. No mezcles dos capturas distintas en un mismo lance si el grupo no lo permite: una carta tuya, un quince. Si hay dos grupos posibles, eliges uno. Dilo en voz alta.

Las cartas capturadas se quedan en un mazo personal, boca abajo, salvo la que marca escoba.

Qué es una escoba

Escoba: con tu carta te llevas todas las que había en el centro y lo dejas vacío. Se marca, tradicionalmente, dejando una carta de ese lance boca arriba en tu pozo o anotando el tanto de inmediato. El centro vacío obliga a quien sigue a jugar una carta que queda sola, a la espera de la siguiente captura.

Una escoba no es un “me llevo el resto del mazo cubierto”. Solo el centro visible. El mazo de reposición sigue intacto.

Si el último lance de la ronda limpia la mesa, las casas discuten si cuenta como escoba. Anótalo antes. Es el tipo de pelea que pudre una noche.

Cartas que quedan al cerrar la ronda

Cuando nadie tiene cartas en mano y el mazo de reposición se acabó, las cartas que queden en el centro suelen ir a quien hizo la última captura. Eso no es automáticamente una escoba. Es un resto. Otra vez: si tu mesa quiere premiarlo distinto, dilo.

Después se cuenta. Y aquí es donde más se separan las casas.

La cuenta: lo fijo y lo que hay que pactar

Hay cuatro recuentos que casi siempre aparecen, con puntajes que el grupo debe fijar:

Algunas mesas suman también los sietes, o dan un tanto extra por la setenta. No copies un recuento de un video si en la cocina nadie lo usa. Escribe los tantos en un papel. Un ejemplo de contrato, no de ley: cada escoba un tanto, más cartas un tanto, más oros un tanto, siete de oros un tanto. Si quieren otros valores, cámbienlos en el papel, no de memoria a la quinta ronda.

Se juega hasta un total acordado. 11, 15 o 21 son umbrales comunes; ninguno es sagrado. Lo sagrado es no mover el umbral cuando alguien va ganando.

Errores que no son “picardía”

Contar un rey como 12 porque “en la brisca vale”. Esta no es brisca.

Capturar 14 y decir “casi”. No hay casi.

Mirar el pozo del vecino para “ayudar a contar”. Se cuenta al final, o se pide ver escobas marcadas, no el mazo entero a mitad de mano.

Repartir con cartas del centro ya vistas por uno solo. Se baraja de nuevo.

La etiqueta de no tocar el mazo ajeno vale aquí igual que en cualquier otra mesa de cartas. La diferencia es la aritmética: el quince se ve. Si hay duda, se vuelven a sumar las cartas del lance, no se vota.

Cierra con el contrato a la vista

Antes de la primera mano: mazo de 40, valores de sota/caballo/rey, número de jugadores, parejas o todos contra todos, qué pasa si el centro inicial ya suma quince, si la última limpieza es escoba, y la tabla de tantos. Con eso la escoba de 15 es un juego de captura, no un debate.

Si el grupo no quiere pactar, elijan otro juego con mazo ya escrito en una caja. La escoba vive de ese pacto corto. Sin él, el quince sigue saliendo y la cuenta no.

Contenido para mayores de 18 años. Juega con límites; no existe un sistema que garantice ganancias.